En la cima del Monte Parnaso
Cuando era más joven pensaba que podría escribir un libro de poesía. Quizás varios. Era preciosista con las palabras. Mis poemas gustaban a los compañeros de clase y a mis profesoras de bachillerato. Escribía cartas de amor para mis amigas. Durante mi tercer año de carrera en la universidad londinense donde residía, escribí en la lengua de Shakespeare un relato fantástico titulado Adieu, mon ego . Gracias a él, gané varios premios y una recomendación para estudiar Escritura Creativa en la Universidad de Cardiff. Albergaba ciertas aspiraciones literarias. Incluso creo que algunas de aquellas escaramuzas en prosa poética tuvieron mérito. Hasta que un buen día leí a Lord Tennyson. Desde que descubrí su Ulysses , siento un profundo respeto por la literatura; un respeto reverencial. No era un miedo paralizante, pero sí me alejó de los papeles y los cuadernos durante un tiempo, convencido de que nunca sería lo suficientemente bueno como para que alguien me leyera con la mis...





