La Canaille

 





La vida me ha enseñado que hay dos tipos de personas: Hay hombres que fundan, forjan, arriesgan y dan forma a lo que no la tiene. Ponen orden en el caos y ofrecen soluciones eficaces a nuestros problemas. Después, hay otros que acechan, usurpan y parasitan el espíritu ajeno. Entre ambos no existe ninguna gradación intelectual, sino un abismo ontológico. Los primeros constituyen la vanguardia de la especie, son los que ensanchan nuestro horizonte; los segundos son vampiros, celosos de las alturas, impostores del mérito, sombras que se nutren de una luz prestada. El logro del creador es experiencia aquilatada. El del usurpador, mero simulacro: jamás le perteneció el aplauso, nunca se lo ganó ni lo pagó con su propia sangre. Su victoria es siempre ficticia y su gloria, el eco póstumo de un genio ajeno. Quien crea, afirma la existencia. Quien secuestra la creación niega, en secreto, la posibilidad misma de la grandeza humana.

Heber Martín Fernández
Las Palmas, a 30 de agosto de 2026.

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